Dr. Eberhard Henne. Maestro grullero alemán ¡Hasta siempre, amigo mío!
Corría el año 1994 cuando ADENEX organizó la III Conferencia Internacional sobre Grullas, que tuvo lugar en Orellana la Vieja (Extremadura). Allí tuve la ocasión de presenciar una ponencia sobre la población de grullas asentadas en la región de Brandenburgo, este de Alemania (antigua RDA). De todas las ponencias, aquella me pareció especial, no solo por lo que mostró, sino también por el entusiasmo del ponente. Por cuestiones laborales y familiares me tuve que ausentar al final de la jornada y no tuve la ocasión de hablar en persona con ese alemán de considerable estatura, aspecto fuerte y potente voz. Cuando un año más tarde tuve en mis manos un ejemplar de las actas recién publicadas de esa conferencia, recuerdo que de inmediato me dirigí al “abstract” de su ponencia y leí con avidez, y poco después hice lo mismo con el resto del contenido.
Con mi amigo Eberhard, marcando un pollo de grulla.
Cuatro años más tarde, mi amigo Francisco Blanco (Paco Blanco) por entonces Secretario General de ADENEX, me informó de la inminente visita a Extremadura precisamente de aquél hombre, del que recuerdo me dijo: “es un gran tipo, y es director de una Reserva de la Biosfera de un sitio con un nombre impronunciable”. Esa Reserva de la Biosfera era (y es) la de Shorfheide-Chorin. Además recuerdo que Paco me dijo: “a ver si puedes darle una vuelta y enseñarle la Reservas de ADENEX en La Serena: los Berciales y La Gineta, el observatorio de Puerto Mejoral,... y cualquier otro sitio que tú consideres. Obviamente acepté encantado y cuando llegó el momento acompañé al Dr. Eberhard Henne y a su esposa Beate Blahy en algunas rutas por mi querida tierra. Fue el comienzo de una entrañable amistad.
Mis amigos, Beate y Eberhard, con una grulla adoptada tras la muerte de sus padres.
Me invitaron a visitarles, y entre los años 2000 y 2006 lo hice hasta en cuatro ocasiones, en las que mis amigos, Eberhard y Beate, me mostraron la Reserva en la que trabajaban, y me ofrecieron la posibilidad de cumplir uno de mis sueños: fotografiar y ver en acción a las grullas en su hábitat de reproducción. También pude ayudar en el proyecto de marcaje de estas magníficas aves que se desarrollaba en la reserva que mi amigo Eberhard dirigió hasta su jubilación, y en la que mi amiga Beate hizo lo mismo, como jefa de la guardería.
Eberhard, marcando un pollo de grulla.
La Reserva de la Biosfera de Shorfheide-Chorin es uno de los lugares más espectaculares que he tenido la suerte de conocer. Es una reserva natural situada al Noreste de Berlín, en el estado alemán de Brandemburgo, muy cerca de la frontera con Polonia. La reserva se estableció en el año 1990 después de la reunificación alemana y está bajo la protección del Programa “Hombre y Biosfera” de la UNESCO. Se extiende por los distritos alemanes de Barnim, Uckermark, Märkisch-Oderland y Alto Havel, e incorpora un área de 1.291 kilómetros cuadrados. Ciudades notables son Eberswalde, Angermünde, Joachimsthal y Friedrichswalde. El área de la reserva está formada por el bosque de Schorfheide, uno de los mayores bosques naturales de Alemania y la zona del monasterio de Chorin.
Liberando pollos marcados, con Beate.
La reserva está compuesta sobre todo por una sucesión de bosques (principalmente Hayas, Cedros y Robles), tapizados por praderas y siembras, así como por una amplia variedad de zonas húmedas (lagos, lagunas y pantanos). La fauna que alberga está formada por mamíferos como ciervos, jabalíes, castores, nutrias, reptiles como galápagos europeos y sapos de vientre de fuego europeo y entre las aves destacan los Pigargos, Águilas Pomeranas, los Cisnes y sobre todo las Grullas.
Grulla en nido, con pollo. Fotografía que conseguí gracias a la labor de mi gran amigo Eberhard.
Shorfheide-Chorin no es un santuario dedicado a la protección de la naturaleza. Es un lugar en el que las personas coexisten con la naturaleza y la fauna, y donde actividades como la agricultura, ganadería, apicultura y hasta la caza (practicadas de forma responsable) no están reñidas con la conservación de la naturaleza. En las visitas que hice, jamás vi un solo atisbo de conflicto entre las gentes de la zona en relación a la existencia de la reserva. Todo lo contrario: la gente saludaba con efusión a mis amigos, les invitaban a sus casas, y tengo recuerdos memorables de algunas cenas a las que asistí en diferentes granjas.
Acompañado por amigos "grulleros", de comida en casa de Eberhard, Beate y familia.
Mi amigo Eberhard era doctor en veterinaria. Desde muy joven fue un voluntario muy activo en todo lo
concerniente a la conservación de la naturaleza, siendo pionero en esa materia, allá en tiempos de la
RDA. En 1990 fue nombrado jefe del departamento de conservación de la naturaleza, protección del
medio ambiente, turismo y caza en la administración del distrito de Angermünde. En septiembre de
1991 se convirtió en director de la recién creada Reserva de la Biosfera de Schorfheide-Chorin. Más
tarde, a finales de 1998 fue nombrado Ministro de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y
Planificación Regional en el gobierno del estado de Brandemburgo, pero dejó el cargo un año más tarde
desencantado con los políticos, que le habían prometido libertad de acción, pero a la hora de la verdad
le ataron las manos. Se marchó por propia iniciativa, dando ejemplo de coherencia con sus ideas,
sensatez, y sobre todo dignidad. Muy pocos de los que han estado en el poder pueden decir lo mismo.
De vuelta a la dirección de la reserva, entre 2000 y 2009 fue además presidente de la junta directiva de
EUROPARC Alemania, la organización que agrupa a los parques nacionales, reservas de la biosfera y
parques naturales de Alemania.
Tomando un descanso, durante una jornada de marcaje de grullas.
A pesar de haber ocupado cargos de gran responsabilidad, mi amigo era sobre un hombre sencillo, que
a pesar de sus grandes conocimientos, nunca buscaba protagonismo; familiar, gran amigo de sus amigos,
trabajador incansable y una de las mejores personas que he conocido en toda mi vida.
Lo mismo puedo decir de su esposa, Beate Blahy: enérgica, siempre alegre, acogedora
y gran persona. Ambos amaron la naturaleza no solo de su tierra natal, sino de otros
espacios como Extremadura, habiendo hecho una donación a ANSER para la compra de un
terreno de dehesa, que muy pronto lucirá un cartel con su nombre.
Descanso, charla y reflexiones tras una jornada agotadora.
Mis queridos amigos Eberhard y Beate: desde que os conocí, siempre
habéis estado en micorazón y en mis pensamientos.Beate: siento
enormemente tu gran pérdida y te deseo lo mejor, y desde la lejaníate sigo ofreciendo mi amistad y mi apoyo.Eberhard: sé que seguirás
estando ahí, tanto en los bosques de Schorfheide como en lasdehesas
de La Serena, que tanto admirabas. Nunca te olvidaré, porque a los
grandes,nunca se les olvida. Hasta siempre, amigo mío.