domingo, 1 de julio de 2012

Esto será lo próximo...

Pues eso, que estoy preparando una nueva entrada que espero tener lista en unos días. La cosa como véis va de Aguiuchos. Eso si, CERCA, CERCA. En unos días lo cuento todo, con muchas más imágenes. Mientras tanto os dejo con estas miradas.

jueves, 31 de mayo de 2012

De vuelta con las Carracas

Pues una vez solucionado el problemilla de las imágenes a tamaño grande, he aprovechado para subir algunas nuevas, con cópulas, acicalamientos y algunas cosillas nuevas.

lunes, 21 de mayo de 2012

Una de Primillas, petición concedida

Efectivamente, si vistosa y bonita es la Carraca, no lo es menos el Cernícalo Primilla. El hecho de que estemos más acostumbrados a verle que a la Carraca, no resta en absoluto el mérito que merece. Doy la razón a quien me ha hecho tal observación. Igualmente si el lugar desde el que realizamos las fotografías es nada menos que un "Primillar", concebido y creado para la reproducción de esta especie, no podemos dejar de hacerla mención, y mostrar aquí algunos ejemplos de lo que puede hacerse estos días.
Si en la ocasión anterior decía que la pareja de Carracas y algunas de Primilla estaban "dialogando sobre los hogares que debían ocupar cada uno de ellos", se puede decir que siguen haciéndolo, pero de forma un tanto más civilizada. Ahora se toleran bastante más, y esto hace que sea más fácil fotografiar a los Primillas, y que incluso también sea posible hacerlo en el posadero que hasta hace unos días era exclusivo de la Carraca.
Ya hablé en su día del éxito reproductor de los Primillas en este lugar, donde el número de parejas ha ido subiendo progresivamente, desde las tres que se instalaron hace 6 años hasta las 11 que criaron con éxito el año pasado. En esta ocasión sabemos que el número es aún mayor, con un mínimo de 12 parejas, habida cuenta de los ejemplares que hemos llegado a contar en vuelo durante los primeros días, pero ese tipo de censo siempre infravalora el número de parejas. En cualquier caso, entre mediados y finales de Junio, cuando procedamos al control de las cajas, sabremos con exactitud el número. Ya contaré.
Y como ni Primillas ni Carracas son los únicos habitantes del lugar, no quiero dejar pasar la oportunidad para mostrar unas imágenes de Estorninos, esos otros bichejos que por frecuentes no son menos importantes, socorridos en los momentos de espera, y hasta graciosos con sus continuas idas y venidas, sus travesuras y hasta su agresividad con los compañeros de edificio, si llega el caso.
Algunas de las imágenes que aparecen en esta entrada fueron tomadas en aquella primeras sesión del día 15 (festividad de San Isidro) en la que tanto disfruté del campo. Mi agradecimiento al Santo; el resto lo fueron el pasado sábado día 19, esta vez con la grata compañía de otro Isidro, mi amigo Isidro Frutos, al que envío un fuerte abrazo.

martes, 15 de mayo de 2012

POR FIN… HABEMUS CARRACA.

En todas las ocasiones en las que por una u otra razón me he puesto a escribir sobre la Carraca, de poco me ha servido recurrir a la bibliografía, donde además de escasez de datos, he encontrado más interrogantes que respuestas. En consecuencia la mayor parte de los datos que he expuesto en mis distintos escritos sobre esta especie provienen de observaciones personales llevadas a cabo durante un buen número de años dentro de la comarca de La Serena. En su momento, dentro del libro “Aves Salvajes Entorno Humano” que publiqué en el año 2005 dedicado a las principales especies de los hábitats humanizados, decía sobre la Carraca que “su llegada a nuestras latitudes tiene lugar durante la primera quincena de Abril, aunque ello depende en buena parte de la climatología, y podía haber individuos más rezagados”.
Un año después pude comprobar cómo una de las parejas de Carraca que conocía, y que era fiel a su lugar de nidificación desde hacía muchos años, llegaba a mediados de Mayo (algo más que rezagada, y cuando la dábamos por desaparecida), y en esas fechas tardías iniciaba la parada nupcial, realizando poco después la puesta, y culminado la reproducción con éxito. Curiosamente, 2005 fue un año bastante parecido a este en lo que a la sequía se refiere, tanto durante el invierno como en la Primavera.
Dentro del programa “Imagen y Naturaleza” de la asociación ANSER, venimos observando varias de las parejas de Carraca que nidifican en La Serena, y eligiendo una para la realización de fotografías. En los 15 años que este programa lleva funcionando, la pareja de Carracas seleccionada (y ya ha habido tres parejas distintas obviamente con ubicaciones diferentes) nunca faltó a su cita en las fechas habituales (primera quincena de Abril). Nunca hasta este año. Y es que a mediados de Abril, cuando se empezaban a ver las primeras Carracas en sus territorios habituales, la Carraca del Primillar, que había sido fiel a este sitio justo desde su construcción (la obra se hizo a finales de 2.005 y ella se instaló en Abril de 2.006), no había llegado. Y para colmo, la pareja prevista como sustituta para ser fotografiada, estaba también ausente. Todo ello con un considerable número de fotógrafos interesados, máxime tras la declaración de esta especie como “ave del año” por la organización SEO.
Un día de visita a los distintos territorios de las 19 parejas que tengo censadas en La Serena me sirvió para comprobar que en total faltaban hasta 5 de ellas. Si tenemos en cuenta que hace 8 años tenía censadas 23, podría tratarse de la confirmación de la disminución poblacional, pero conociendo los casos de retraso nunca me llegué a dar por vencido; tenía la esperanza de que las Carracas del Primillar vinieran, y así se lo comenté a varios fotógrafos.
Desde finales de Mayo, mi amigo Agustín y yo mismo nos hemos turnado en la observación del Primillar, y he sido yo quien ha tenido la fortuna de verlas por primera vez, el pasado sábado 12 de Mayo. UN MES MÁS TARDE DE LO QUE PUDIERA SER NORMAL. Tras dejarles unos días de tranquilidad, hoy día 15, aprovechando la fiesta local, he hecho la primera entrada para ver la actitud que mostraba, habida cuenta de las fechas tardías.
Pues bien, la actitud es la misma que si hubiera llegado un mes antes. Está “en proceso de diálogo” con sus vecinos (Primillas y Estorninos) para reclamar el nido que ha considerado siempre suyo. El diálogo al que me refiero ya sabréis cómo es: fuerza bruta, total y absoluta. Además he podido ver el primer pase de ceba del macho a la hembra, lo que presagia el inicio de las cópulas en un par de días.
Pero lo que más me ha sorprendido, es que había una segunda pareja de Carracas intentando acercarse para competir por el lugar. Algo habitual en Abril. Y llegado aquí uno se pregunta ¿cómo es que han llegado las dos parejas juntas, igual de tarde? ¿por qué no llegó una pareja antes, si supuestamente viajan solas? ¿dónde han estado hasta ahora? Como siempre, nuevos interrogantes. Además de las Carracas, gracias a las nuevas y confortables instalaciones del Primillar, he podido fotografiar Primillas y por supuesto Estorninos. La verdad es que estoy muy contento con el resultado.
Aunque por estas fechas habitualmente hemos dado por finalizada la temporada de fotografías de primavera, principalmente por estar realizando la Campaña de Conservación de Aguiluchos (que absorbe todo el personal y esfuerzos disponible) dadas las circunstancias mantendremos activo el lugar de la Carraca, donde por la tarde se pueden fotografiar Primillas, o bien se podrá combinar con Roquero Solitario por la tarde (o incluso con Abubilla o con Abejaruco). Además los fondos servirán para la propia Campaña de Aguiluchos, en un año en que la administración recorta todo (menos los sueldos y cuantiosas prebendas de los políticos).

viernes, 27 de abril de 2012

Nuevas especies para fotografiar en La Serena: Roquero Solitario y Escribano Montesino.

Desde hace años tenía en mente la realización de fotografías de Roquero Solitario en su entorno natural. Además de ser un ave preciosa, su gusto por la cercanía a las construcciones humanas lo hacía bastante asequible. De hecho el pasado año conocimos la existencia de varios nidos en casas de pueblo, habitadas por supuesto. Sin embargo, hacer las fotografías en una construcción humana no parecía lo más apropiado, habida cuenta del nombre de la especie. Lo ideal era hacerlo en una zona rocosa. Una alternativa era crear un escenario artificial con unas roquitas... pero esto no me convencía. Prefería un afloramiento rocoso. Es obvio que ello requería un tiempo dedicado a la localización del territorio de una pareja, búsqueda de un posadero habitual, instalación de un hide bien camuflado y a una distancia prudencial, y por supuesto horas de espera hasta que llegara a utilizar el mencionado posadero de forma ocasional.
El año pasado coincidí con un amigo que había fotografiado a esta especie en numerosas ocasiones, y me contó su secreto: el uso de Tenebrios (o gusanos de la harina) para tentarle. A pesar de que nunca fui partidario del empleo de cebo vivo, también el año pasado se fueron algunas de mis reticencias, después de entrar al Azor. Y aunque no fui yo quien colocó la paloma, usar el hide, acompañado o no, pero con la paloma allí puesta, venía a ser lo mismo. A cualquiera que quiera mi opinión sobre el tema, le remito a la entrada de entonces.
Así es que a principios de esta primavera busque un territorio donde hubiera una pareja de Roqueros, y que tuviera un acceso medianamente fácil, localicé un lugar ideal para poner el hide frente a un posadero natural con buen fondo y me dispuse a iniciar el trabajo de la ceba. Todo ese trabajo se plasma en tres líneas, pero puedo asegurar que significó varios días. Una vez elegido el lugar comenzó el trabajo para aportar la comida diariamente. Pero antes debo decir que me plantee hacer aportes de comida en muy pequeñas cantidades, con la idea de atraerles, pero de no hacerles totalmente dependientes de ese alimento, sino que este fuera sólo una ayuda pero nada más. Y por otra parte era consciente de la necesidad de prolongar los aportes durante el tiempo suficiente como para que su interrupción no interfiriera en el proceso reproductivo. Un arduo trabajo que se lleva a cabo gracias a la ayuda de algunos compañeros de ANSER.
Desde el primer día los gusanos desaparecían en pocas horas, si bien yo no sabía si eran víctimas de la pareja de Roqueros o de cualquier otro bichejo. Así es que después de casi una semana de cebas diarias me puse a ver qué pasaba. Y el resultado fue que en menos de una hora aparecieron por allí los dos miembros de la pareja y se dieron el pequeño festín. En pocos días mi amigo (y conpañero de fatigas) Agustín, y yo mismo instalamos un hide definitivo, desde el que se pudo comprobar que los momentos de espera se fueron reduciendo, y en una de las sesiones apareció un nuevo comensal: un Escribano Montesino, que desde entonces tampoco ha faltado.
Cuando se cumple un mes, han pasado bastantes fotógrafos por el lugar, y todos con resultados satisfactorios, y aunque es poco probable que se siga utilizando el hide, o que se haga de forma reducida, tenemos un compromiso con estas aves: debemos seguir proporcionándoles diariamente el alimento hasta bastante después de que finalicen la reproducción.
Y llega el momento de preguntarse si es correcto, adecuado o ético el hecho de aportar cierta cantidad de alimento para realizar las pertinentes fotografías. En mi opinión (y respeto cualquier otra, aunque pueda no compartirla) todo depende de una serie de circunstancias. En primer lugar el sitio elegido es frecuentado por un considerable número de personas por diferentes motivos; es decir, se trata de un lugar humanizado, donde las aves se topan a diario con varias personas y están acostumbradas en cierto modo a su presencia. En segundo lugar, centrarse con esta pareja evita tener que hacerlo con otras, que como es lógico gozan de plena tranquilidad (eso en el caso de que estuviéramos produciendo algún disturbio, que yo lo dudo). Y en tercer lugar los aportes de comida son mínimos para no hacerles dependientes de ellos. ¿Por qué acuden entonces? Sencillamente porque es un alimento fácil y asequible, que les llega a una hora puntual, pero el resto del día han de buscarse la vida para sobrevivir. Además está el compromiso de mantener las cebas hasta bien después de terminada la reproducción. Para mi estas razones son suficientemente válidas, pero si añadimos que se están obteniendo unos fondos, que este año (como otros, pero esta vez en mayor medida habida cuenta de los “recortes”) irán destinados a la campaña de conservación de los Aguiluchos en La Serena, toda la actuación queda justificada.
Para ver muchas más fotografías visitar mi web:
www.bionaturfoto.es

miércoles, 14 de marzo de 2012

Carraca: Ave del año. Gran acierto.

La elección de un "ave del año" por parte de SEO es una forma de llamar la atención sobre la necesidad de conservar nuestras aves. Una buena medida en mi opinión, que en este año tiene como protagonista a un ave que en la que se mezclan belleza y fiereza como en pocas ocasiones. Lo de belleza entiendo que es obvio para cualquiera que la vea bien al natural o simplemente en una fotografía. Ese vistoso colorido, difícil de definir con palabras, lo dice todo. Pero para conocer su fiereza hace falta verla de cerca, defendiendo su territorio ante cualquier intruso. Son muchos los años que llevo contribuyendo al estudio y conservación de estas aves, y en este tiempo las he visto atacar a aves que aparentemente podríamos considerar superiores en fuerza y fiereza como Cernícalos o Grajillas, y hasta algún Milano. Sin embargo tolera la presencia de aves pequeñas como Estorninos y Gorriones.

A continuación una serie de imágenes tomadas en los distintos lugares que ANSER ha empleado para la instalación de hides en La Serena en los últimos años.


Año 2011.


Año 2011


Año 2010.


Año 2010.


Año 2010.


Año 2010.


Año 2010.


Año 2009.


Año 2009.


Año 2008.


Año 2008.


Año 2007.


Año 2006.


Año 2006.
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