viernes, 11 de diciembre de 2015

GR-115. Una ruta para conocer La Serena

El GR-115 es una ruta de casi 100 kms que atraviesa la comarca de La Serena de Este a Oeste y en la que podemos disfrutar de todos los ecosistemas naturales presentes en esta comarca, así como de su incomparable riqueza histórica.
Comienza en la localidad de Capilla, una pequeña villa que linda con la provincia de Ciudad Real, y que cuenta con uno de los castillos más antiguos de toda la comarca, y desde luego el mejor conservado.

Siguiendo hacia el Oeste nos encontramos una elevada cumbre rocosa: el Peñón del Pez; muy cerca está el castro del mismo nombre. En la actualidad su mayor importancia radica en la rica comunidad faunística que alberga, con numerosas rapaces entre las que destaca el Halcón Peregrino,la Cigüeña Negra o el Águila Real.

Muy cerca está la localidad de Peñalsordo. Aquí se encuentra el museo de “La Octava del Corpus” donde el viajero puede obtener información sobre este pueblo y su historia.
Desde Peñalsordo nos internamos a través de las sierras del Torozo y Las Cabras en dirección a Cabeza del Buey. Este recorrido serrano transcurre por lugares de singular belleza a través de Jaras, Brezos, Escobas y Cantuesos, sobre los que se elevan numerosos pies de Encina y Alcornoque, si bien en algunas zonas la vegetación mediterránea autóctona ha sido sustituida por plantaciones de pinos.

La sierra de Las Cabras da cobijo a una importante colonia de Buitres Leonados y una pareja de Alimoches. Muy cerca, la antigua estación ferroviaria de Las Cabras se mantiene en pie como recuerdo de una época en la que la vida rural era predominante.

En Cabeza del Buey podemos ver numerosos edificios de gran esplendor, tanto religiosos (ermitas e iglesias) como seglares, siendo las casas solariegas el principal ejemplo. Existe también un museo sobre el abundante arte rupestre presente en toda la zona.
Siguiendo hacia el Oeste pasamos junto a la vieja estación ferroviaria de Almorchón, antiguo nudo de comunicación con Córdoba, y que en el pasado gozó de gran esplendor. Muy cerca están el Castillo de Almorchón, y también de la Ermita de Belén, santuario del siglo XIII, cuyo recinto es ideal para el descanso, existiendo en el edificio un hotel rural.

Con la sierra de Tiros siempre a la izquierda, continúa el recorrido en dirección hacia Castuera. El paisaje es variado, con la ladera de sierra a un lado y la inmensa zona esteparia de La Serena al otro.

La fauna que podemos ver es igualmente variada, desde aves típicamente de sierra hasta otras de dehesa, y por supuesto de los llanos desarbolados que se extienden hacia el norte. Son estos los territorios de Avutardas, Sisones, Aguiluchos, Gangas, Ortegas, Canasteras, Calandrias, …

Llegamos a un collado en la sierra. Puerto Mejoral. Es una zona que permite el paso con facilidad, y por ello ha sido usada desde muy antiguo por varias civilizaciones, que han dejado sus huellas en los restos de una vieja muralla. Hoy es especialmente conocido por la facilidad para observar las Grullas en sus tránsitos diarios entre las dehesas situadas al sur de este punto, en las que estas aves se alimentan, y los arroyos y embalses situados al norte, donde pernoctan. Los tránsitos diarios, a primera y última hora, suponen uno de esos espectáculos naturales que no debemos perdernos.

Continuamos junto al último tramo de la Sierra de Tiros, y poco más adelante observamos el tercer castillo de nuestra ruta, acompañado por algunas edificaciones actuales. Se trata Benquerencia de la Serena, un pueblecito ubicado en plena ladera de sierra, donde el espacio se aprovecha al máximo realizando escalonamientos y terrazas.
Llegamos a Castuera, el pueblo más grande de esta comarca y donde el terreno se abre en todas direcciones.
Castuera cuenta con lugares de interés como el barrio del Cerrillo o la iglesia parroquial creada por la Orden de Alcántara. Otros lugares de interés son el Museo del Turrón y el Centro de Interpretación de la Naturaleza de la ZEPA de La Serena y Sierras Periféricas, o el Salón del Ovino de La Serena. También pueden degustarse sus famosos embutidos y quesos de oveja.

Siguiendo hacia el Oeste, nos adentramos en la vereda conocida como “Senda del Rey”, antigua ruta de transhumancia por la que hoy se mueven agricultores, senderistas y algunos ornitólogos, pues la primera parte de este tramo transcurre entre dehesas en las que además de disfrutar de bellos paisajes pueden verse aves de gran importancia como Aguila Calzada, Milano Negro y Elanio Azul, aunque sin duda el personaje estrella sean las Grullas, que durante la época invernal conforman grandes grupos en busca de bellotas de las que alimentarse.

Las dehesas dan paso de nuevo a terrenos abiertos, aunque en esta ocasión entre un extenso retamar. Atravesamos en ferrocarril en dirección hacia Campanario, y pocos metros más adelante pueden verse numerosos nidos de Cigüeña Blanca sobre eucaliptos.
Campanario. En este pueblo se encuentran varios palacios señoriales y casas nobiliarias de los siglos XVI al XVIII, entre los que destaca la Casa de los Diablos. Varios kilómetros al norte del pueblo está la Ermita de Piedraescrita, a donde toda la localidad acude en romería cada año para celebrar el Lunes de Pascua.
La ruta hacia el Oeste continúa por terrenos abiertos dedicados a la agricultura y la ganadería. Cruzamos el arroyo del Molar dejando a nuestra derecha una vieja presa de origen romano en cuya cuenca se forma un microhábitat ideal para aves acuáticas, anfibios y reptiles.
Más adelante llegamos al asentamiento de La Mata, un edificio protohistórico del siglo VI a. C.
Desde lejos podemos ver nuestro nuevo destino bien a la vista: Magacela.  Antes de llegar pasamos junto a viejas minas de cal, en las que pueden apreciarse viejos hornos de leña.

Magacela es un bonito y peculiar pueblo que se extiende por por la ladera de una sierra rocosa. En la cumbre se haya el cuarto castillo de nuestra ruta, y más adelante un grupo de pinturas rupestres, que sin embargo no son los únicos vestigios de la presencia humana desde muy antiguo, pues también existe un Dolmen de considerables dimensiones en la parte baja del pueblo. Esta localidad tiene una larga historia que ha quedado impregnada en sus construcciones, algunas de las cuales trepan por la ladera rocosa con la intención de ganar espacio donde apenas lo hay.
El recorrido continúa hacia el Oeste por la ladera de la sierra, dejando a nuestra derecha zonas abiertas dedicadas a la agricultura. Por fin tenemos delante la localidad de La Haba, que será el final del trayecto. Si comenzamos en zonas de sierra, ahora terminamos en espacios llanos carentes de vegetación arbórea y dedicados a la actividad agrícola. Las parcelaciones existentes hacen posible un mosaico de diferentes especies de cultivos mezclados con zonas de posío y barbecho, que dan lugar a una rica comunidad biológica. Es terreno de aves esteparias, en especial del Aguilucho Cenizo.

Toda la información recogida en esta entrada está publicada en el libro "Rutas para descubrir Extremadura", donde además se encuentran un gran número de excelentes artículos para conocer a fondo la región extremeña.




Web de la Dirección General de Turismo: http://www.turismoextremadura.com/

sábado, 10 de octubre de 2015

Mi nuevo libro: "Tierra de Dehesas, Extremadura"

Acaba de salir mi último libro, que trata sobre las dehesas del suroeste ibérico, y especialmente de Extremadura.
En él trato temas como el origen y la formación de las dehesas, las características de este ecosistema, su riqueza biológica, aprovechamientos y perspectivas de futuro.
Está ilustrado con gran cantidad de imágenes tanto de paisajes como de flora, insectos, mamíferos y aves.
Ha sido editado por ANSER, con el patrocinio de GESPESA y estará destinado a labores de educación ambiental. Van algunas de esas imágenes. Más información fotos en facebook y por supuesto en mi web: www.bionaturfoto.es











sábado, 13 de junio de 2015

Osos en Eslovenia o lo que es lo mismo: “slovenianbears.com”



A lo largo de los años que llevo fotografiando fauna salvaje he tenido la suerte de tener en el visor de mi cámara numerosas especies de gran interés faunístico, aunque son muchas otras las que sigo ansiando, principalmente por encontrarse en tierras lejanas. Una de ellas sin embargo quedó registrada hace tan solo unos días, gracias a mi buen amigo Enrique Santos. En su grata compañía y en la de otros buenos amigos, disfruté de unas increíbles sesiones fotográficas. Nuestro objetivo: el oso; ese gran mamífero que ha dejado su impronta en todas las culturas del mundo. El marco: Eslovenia; un pequeño país en el mismo corazón de Europa, con una naturaleza desbordante.


Cuando digo que el oso ha dejado una profunda huella en todas las culturas, no exagero. Es notorio que en los primeros tiempos de la humanidad los osos fueron honrados por los humanos, quienes los consideraban un símbolo de poder, de fuerza, e incluso cargados de elementos mágicos. En muchas culturas, las máscaras de osos fueron (y hasta siguen siendo) usadas en ceremonias, y la caza de estos animales con fines alimenticios o como prendas de vestir era considerada un honor y una expresión de fortaleza y virilidad.




Esa magia en torno a los osos s e ha ido transmitiendo de generación en generación hasta llegar a nuestros días, y ya en los primeros años de nuestras vidas recibimos su influencia. En todas las culturas existen numerosas leyendas y cuentos relacionados con el oso. Muchas de esas historias han llegado al cine o a la televisión: “el Oso Yogi”, “Winnie the Pooh”, “Smokey el Oso”, “Hermano Oso” … ¿Y qué decir del típico oso de peluche? ¿Alguien conoce otro animal que haya sido tan representado en felpa?




Como la mayoría de personas de este país mi admiración por el oso se remonta a la infancia, si bien en mi Extremadura los últimos osos desaparecieron a primeros del siglo XX. Según mi información, el último que fue cazado, lo fue en Sierra de Gata, allá por 1.906.-

Como se sabe, la población osera española, centrada en la Cordillera Cantábrica y Picos de Europa, es muy reducida y cada vez tiene más problemas: fragmentación poblacional, mortalidad por causas humanas, pérdida de hábitats, baja variabilidad genética … Por lo que respecta a las reintroducciones realizadas en Pirineos (precisamente con osos eslovenos) tiene un futuro igualmente incierto debido a la escasez de individuos y a los rechazos de diferentes colectivos. Todo ello hace difícil que nuestros osos puedan ser fotografiados en libertad; por tal motivo quienes quieran dedicar unos días de su tiempo a la fotografía de osos, tiene que recurrir al extranjero.



Hay diferentes lugares donde se pueden fotografiar los osos en Europa, y por distintos motivos yo elegí Eslovenia. No me voy a detener mucho en esos motivos pero huelga decir que si un buen amigo te ofrece todo tipo de facilidades (incluida su compañía y experiencia)... no hay nada más que decir. Sin embargo voy a añadir otras circunstancias como que se trata de la población de osos más cercana genéticamente a la española (y por tanto los más parecidos a los nuestros), la “relativa cercanía” del lugar (eso sí, en comparación con los otros sitios), el hecho de visitar un país desconocido para mí, con unas dimensiones similares a la provincia de Badajoz, y por tanto donde todo parece más accesible, con unas características geológicas fuera de lo común, la climatología bastante similar a la española, y hasta el mayor grado de calidez propio de la gente mediterránea … en fin,.. hoy puedo decir: ACIERTO PLENO.



El acceso al lugar es bastante fácil. Basta con viajar en avión a la capital del país (cuya pronunciación es Liubliana) o bien a ciudades próximas en Italia, como Trieste, Milán o Venecia (los vuelos a estos destinos resultan más baratos). Nosotros elegimos el último de ellos, cuyo antiguo nombre (“la Serenísima") se asemeja curiosamente al de mi tierra, y desde allí nos desplazamos en coche poco más de 200 kms. Unas dos horas, por buena carretera.

El recibimiento de Miha Mlakar (pronunciado Mija) responsable de slovenianbears, fue el que ofrece un hombre entrañable, cuya fortaleza física no esconde un lado de muchacho alegre y jovial. En los días que le traté vi a un hombre cordial en todo momento, de los que inspiran confianza. Un trabajador incansable, pero de esos que a pesar de controlar todo a la perfección nunca se vanagloria de ello. Miha es de esos hombres únicos. Lo que hoy diríamos “un auténtico máquina”; “un todoterreno”.



Las sesiones con los osos se alternaron con visitas a lugares increíbles, haciendo paradas para admirar la rica floración primaveral. Pero volviendo al tema que nos ocupa, resulta difícil describir las sensaciones que se experimentan cuando se tiene cerca a semejante plantígrado. Máxime cuando te encuentras uno en el bosque, sin la aparente protección que ofrece el hide. Esa tranquilidad en sus movimientos, ese pelaje que recuerda confort, esa agilidad al trepar por los árboles como si fuera una hormiga, y sobre todo esa fortaleza que le permitiría destrozarnos con un solo manotazo. Por lo que me han contado expertos y por lo que pude ver, la tendencia del oso es huir cuando nota nuestra presencia (bien a través del sonido o del olfato). Distinto es lo que pueda ocurrir si se ve sorprendido a pocos metros, o si se trata de una osa con sus crías. Ahí puede ocurrir cualquier cosa. Lo que he aprendido es que de poco sirve correr, después de ver el trote de un ejemplar de más de 200 kilos a través del bosque. Mejor tirarse al suelo y dejar que huya, sufriendo a lo sumo un manotazo (que no es cualquier cosa).



Las sesiones de hide fueron muy productivas, y tuvimos desde dos hermanos de segundo año calendario hasta ejemplares adultos de un tamaño bestial. Esos “espaldas plateadas” en palabras de mi amigo Enrique, que con sus colores y tamaño recuerdan a los grandes simios, dieron un juego increíble, haciéndonos pasar unas sesiones fotográficas inolvidables. La variedad de hides en distintos parajes con fondos completamente diferentes es otro de los puntos a favor de slovenianbears. Pudimos disfrutar de sesiones en bosques mixtos de Haya, Cedro, Pino y Avellano, bosques en los que los árboles se combinaban con rocas kársticas, claros en medio de esos bosques, con y sin matorrales… toda una diversidad para el fotógrafo.



Los hides son dobles, y cuentan con el suficiente espacio como para estar más que a gusto. Incluso se podría pernoctar en ellos si fuera necesario. Disponen de ventanas para observación y de mangas para la colocación de los objetivos. Por tanto, sin cristal espía. La pobre visión de los osos permite estas licencias. Por lo que respecta a los olores que podamos generar, son proyectados hacia arriba mediante tubos de aireación que se elevan más de diez metros sobre nosotros.

La población de osos en Eslovenia ronda los 750 indivíduos. Un considerable número si tenemos en cuenta la superficie del país. De hecho, según nos cuenta Miha, cada año se permite la caza de un 15% del total de la población con la intención de permitir la estabilidad de la misma. Está claro que los osos eslovenos gozan de mejor salud que los españoles.

Llega el día del regreso y lo haces con esa sensación de que te ha sabido a poco… hasta que llegas a casa y te pones a mirar y clasificar fotos. Entonces te das cuenta de la realidad. Más de 100 gigas. Bueno… siempre se puede mejorar algo. Aunque es muy reciente y hay tantos sitios a los que ir, este sigue estando en la lista. Hay que regresar, tal vez en otra época del año, con diferentes colores aunque con los mismos osos, y si es posible, con los mismos amigos.



Ficha del viaje:
Accesibilidad: 9 sobre 10.
Alojamiento: 10 sobre 10.
Comidas: 10 sobre 10 (aquí me quedo corto, en calidad y en cantidad).
Hides: 9 sobre 10 (todo es mejorable, especialmente el tema de las ventanas).
Grado de éxito: 9 sobre 10 (siempre puede haber una sesión más pobre, pero en general excelente).
Trato humano: 10 sobre 10.
Recomendación: 10 sobre 10.
Contacto para fotógrafos españoles: Enrique Santos de las Heras. E-mail: esantosdelasheras@gmail.com teléfono: 605 87 07 11. Gracias al amigo Enrique cualquier fotógrafo español puede acceder a estos hides por mucho menos de lo que lo hará un británico, un alemán, o un suizo (entre otros) que lo haga a través del contacto en su país.


viernes, 21 de noviembre de 2014

CASTILLO DE ALMORCHÓN, CENTINELA DE LA SERENA


Grupo de Grullas sobrevolando el Castillo de Almorchón.

Al Este de la provincia de Badajoz, en plena comarca de La Serena, y justo en medio del paso natural que se abre entre las Sierras “de Tiros” y “de la Rinconda” (que separan la zona esteparia del Norte de las Dehesas del Sur) se eleva un promontorio rocoso sobre el que se ubica el castillo de Almorchón.


Vista del Castillo de Almorchón desde las Dehesas del Sur.

Vamos con un poquito de historia:
Los cortados de cuarcitas sobre los que se asienta nos indican que debió ser una fortaleza inexpugnable, lo que unido a su estratégica ubicación, explica que fuera usado como lugar defensivo ya en tiempo de la dominación romana, y más tarde y de forma más significativa por los árabes (de donde proviene el nombre actual). A la caída de estos en la zona (1236) el rey de Castilla Fernando III “El Santo” hizo entrega del lugar a los Caballeros Templarios que lo remodelaron por completo, y fue con quienes gozó de un mayor esplendor. Posteriormente, con la disolución de la Orden del Temple pasó a manos de la Orden de Alcántara, quienes dejaron nuevamente su impronta en el edificio, modificándolo a la forma actual. Durante los sigulos XIV y XV el Castillo de Almorchón continuó desempeñando una importante función militar debido a su estratégica ubicación. A lo largo del siglo XVI se convirtió en un centro administrativo con fines recaudatorios, en especial del tránsito de ganados hacia los ricos pastos de La Serena. En los siglos siguientes sin embargo, lo mismo que la mayoría de este tipo de edificaciones, fue perdiendo importancia hasta caer por completo en el actual abandono. La última vez que se le dio un uso militar fue durante la guerra civil española (1936-1939), donde se asentó un pequeño destacamento militar encargado de controlar el paso entre Castuera y Cabeza del Buey, importantes enclaves durante la época de la “bolsa de La Serena”. El afán por tener una mejor visión de la carretera llevó a eliminar parte de la estructura edificada produciendo daños en la parte exterior de la misma. En la actualidad conserva una torre del homenaje de planta pentagonal, y otra cilíndrica parcialmente derruida (según algunos testimonios por un intento de voladura durante la guerra civil, con el fin que se ha indicado), además de restos de murallas, torreones y de un algibe. Desde abajo nos da la impresión de ser un asentamiento más pequeño de lo que en realidad es, pero como ocurre muchas veces, las apariencias engañan. De hecho, según los historiadores, la fortaleza supera los 800 metros cuadrados de planta, siendo la cima del monte aún mayor.

Otra vista del Castillo de Almorchón.

Por si solo, este enclave bien merece un ratito de observación, y es frecuente ver a un buen número de transeúntes parados junto a la carretera que discurre a pocos metros tomando fotos del enclave, pues hay que reconocer que la imagen que ofrece nos impacta. De hecho, una buena cantidad de esas imágenes están accesibles en internet, contando en la red con muchas más instantáneas que otros castillos de mayor relevancia.

Aunque hoy día el Castillo de Almorchón es de propiedad privada, estando restringido su acceso, los que hemos tenido la suerte de visitarlo (y además en numerosas ocasiones) podemos atestiguar la magnífica visión que ofrece, con los pastizales de La Serena al norte, la cadena de sierras a este y oeste, y las interminables dehesas que se extienden hacia el sur.



Grupos de Grullas atravesando el collado en la Sierra de Tiros, donde se ubica el Castillo de Almorchón.

Pero si algo destaca por encima de todo en este paraje, es la avifauna, y no sólo la que se asienta sobre él de forma más o menos permanente, sino también la que puede verse tanto desde tan magnífica atalaya, como posada sobre ella, por tratarse de un privilegiado enclave en zona de tránsito. En primavera y verano, además de las aves que lo usan para nidificar (Cigüeñas, Chovas Piquirrojas, Aviones Roqueros, Collalbas Negras, Roqueros Solitarios, Cernícalos…) son frecuentes los avistamientos de grandes rapaces (Alimoches, Buitres Leonados, Águilas Reales, Culebreras o Perdiceras) que lo usan como oteadero. De hecho, la restricción de acceso impuesta por la propiedad desde hace unos años (tras el robo del escudo de armas) ha favorecido a las especies que lo emplean como lugar de nidificación o atalaya, habiendo incrementado sus poblaciones o su presencia ocasional de forma considerable.

Águila Perdicera; uno de los visitantes del lugar.


Roquero Solitario (hembra); otro de los moradores habituales en el Castillo de Almorchón.

 Pero es en otoño y sobre todo en invierno cuando el Castillo de Almorchón nos proporciona el mayor espectáculo, con el paso de cientos y a veces miles de Grullas que cruzan este lugar estratégico en sus desplazamientos diarios entre los dormideros situados al norte, cerca del río Zújar y zonas de alimentación en las dehesas del sur. Hay muchos parajes en la geografía extremeña donde disfrutar del espectáculo que supone un paso de grullas, pero sin duda ninguno como este, en el que naturaleza e historia se dan la mano, y donde el griterío de las grullas viene siendo escuchado por los humanos desde la noche de los tiempos.

Vista del Castillo de Almorchón en Invierno.

Los fríos días invernales, con frecuentes bancos de niebla matinales, convierten a este enclave en un lugar mágico, incrementado por el trompeteo de las Grullas que sobrevuelan la zona a baja altura. Por su parte durante los atardeceres, con el sol poniente recortando la silueta del castillo, y de nuevo con las Grullas de fondo, el sitio vuelve a sorprendernos con su deslumbrante apariencia.

Grupo de Grullas de regreso hacia el dormidero, con la sierra al fondo.

Pocos lugares como el Castillo de Almorchón se prestan tanto a la concordancia entre historia y vida salvaje, entre lo construido y lo agreste, lo humanizado y lo indómito. El paso del tiempo ha querido que se convierta en una parte del paisaje, donde la naturaleza finalmente ha acabado por ganar la partida.
Es este uno de esos lugares en los que podemos dar rienda suelta al disfrute de nuestros sentidos. Sin tener que subir al castillo, es seguro que nuestra vista, oído y hasta olfato, recibirán un asombroso y gratificante regalo. Una de esas experiencias que perduran gratamente en el recuerdo.

Esta entrada, con ligeros cambios, puede verse en el libro que se presentará el próximo día 22 en el "V Encuentro de Blogueros de Extremadura" que tendrá lugar en Trujillo con el patrocinio de la Dirección General de Turismo del Gobierno de Extremadura y la Fundación Xavier de Salas.
 

martes, 28 de octubre de 2014

Quebrantahuesos, rey de las cumbres pirenaicas.


La única vez en mi vida que me ha tocado la lotería fue allá por Febrero del presente año. Y hasta recibí una llamada del Gobierno de Aragón para informarme de ello: me había correspondido una plaza en el sorteo anual de estas para el hide de “El Cebollar” en Torla, uno de los dos únicos lugares autorizados en España para la fotografía del Quebrantahuesos (vamos, autorizados y que además funcionan). Al otro existente ya tuve la ocasión de acudir en 2011 gracias a mi amigo Jordi Canut, a quien aprovecho para enviar un fuerte abrazo. Quienes quieran ver una entrada de tal ocasión pueden hacerlo pinchando aquí: http://bionaturfoto.blogspot.com.es/2011/11/azor-aragones-y-carroneros-leridanos-y.html

Volviendo a las sesiones de este año en “El Cebollar”, voy a seguir relatando un poco la historia que me llevó allí. Como la mayoría debe saber, el número de plaza que se obtiene en el sorteo da derecho a elegir una fecha, y aunque insisto que fui uno de los agraciados por la lotería, en mi caso el premio no fue el gordo ni mucho menos, pues tenía el puesto nº 11 de un total de 12. Esto quiere decir que las fechas más idóneas estaban cogidas de hacía tiempo, y tuve por tanto que elegir entre Julio y Septiembre.  Me decanté por Septiembre gracias al consejo de otro buen amigo, en este caso Enrique Santos, de cuya compañía pude gozar en mi anterior experiencia fotografiando Quebrantas en Buseu, y cuya dilatada experiencia con la especie me hizo aprender mucho y me sirvió para conseguir mejores resultados de los que por mi solo habría obtenido.

Cuando se iba aproximando el momento, y siguiendo las indicaciones del permiso, contacté con el Agente de Medio Ambiente encargado del comedero para concretar la fecha dentro de los días posibles, y para hacer esas habituales preguntas y resolver esas cuestiones que uno se plantea antes de de acudir a un nuevo sitio. Por cierto, sobre nombre de “el Cebollar”; tenía la curiosidad de conocer a qué hace referencia tal topónimo, sabiendo que no era precisamente el lugar más idóneo para el cultivo de cebollas. El agente Manuel Grasa me aclaró que se debe a la abundancia en la zona del bulbo de Chenopodim majus, muy apreciado por los jabalíes. Todo tiene su explicación en esta vida. Volviendo a Manuel, ya me habían hablado de su carácter afable y cordial, pero ahora puedo decir que tales calificativos se quedan cortos. Durante los días que le traté pude ver a un hombre acogedor, amistoso, buen conocedor de su trabajo y siempre atento. Un gran profesional y una gran persona. Lo mismo que Enrique, cuando le hablé de la fecha que me había correspondido me dijo que no era la mejor, pero tampoco la peor; y hoy puedo decir que ambos tenían toda la razón.


Las circunstancias meteorológicas reinantes en la zona durante el siempre cambiante mes de Septiembre, y las previsiones que anunciaban en televisión, me hicieron decantarme por los tres primeros días, y así regresar lo antes posible, pues son muchas las tareas que uno tiene pendiente. Además ello me permitía visitar de regreso al amigo Enrique Santos y su compañero “Amapolo” que nunca defrauda. Y no sólo no defraudó, sino que tanto él como su compañera “Amapola” se portaron de maravilla, pero esa es otra historia que espero contar en otra ocasión.

Durante esos tres días tuve un tiempo cambiante, con sol, nubes, lluvia, y hasta niebla, pero siempre tuve la suerte de no tener contraluces debido tanto a las nubes reinantes durante buena parte del tiempo, como a los momentos de aparición en escena de los Quebrantas.


La rutina diaria consistía en salir de la casa rural de la familia López en Fragen (muy recomendable, por cierto), reunirme con Manuel al inicio de la pista, y seguirle hasta las proximidades del comedero. El último tramo lo hacíamos en su vehículo, hasta el repetidor próximo al hide. Desde allí a pie. Luego, mientras él se dedicaba a la preparación de la comida, yo me acomodaba dentro del hide. Las primeras aves en llegar eran los Buitres Leonados, que en alguna ocasión se presentaron aún con Manuel haciendo los preparativos. A continuación llegaban Cuervos y Cornejas, y los Quebrantas se hacían rogar un poquito más, pero no defraudaron ninguno de los días. Al final de cada jornada, y una vez comprobado que no había aves en las inmediaciones desde hacía tiempo, hacía la salida internándome enseguida en el bosque, y saliendo de la protección del mismo bien lejos del hide. Bajada en solitario a Fragen y visionado de las imágenes. Cena y a descansar.


La verdad es que fueron tres días inolvidables. Me hacía falta una experiencia así, varios días dedicados por completo a la fotografía, … y tuve la suerte de disfrutar de ella nada menos que con los quebrantas.


Pongo aquí algunas de ellas, que no son una selección de las mejores, sino una selección de las enviadas a Manuel para complementar el documento que hay que entregar sobre las aves avistadas tanto en el comedero como en vuelo.
 


lunes, 2 de junio de 2014

Tiempo de Carracas

Aunque lo habitual es que las Carracas acudan a tierras extremeñas durante la primera quincena de Abril, y de inmediato inicien la reproducción, tenemos una pareja en el primillar de ANSER que ha decidido llegar tarde cada año. Por cuarta vez consecutiva, ha llegado a finales de Mayo, y ahora mismo está en pleno celo, permitiendo que justamente estos días, se consigan imágenes como las que se exponen a continuación, que fueron tomadas el pasado domingo día 1




Nikon D600 y 400 mm. + 1.4

Nikon D600 y 500 mm.

 Nikon D600 y 500 mm.

 Nikon D600 y 500 mm.

Nikon D600 y 500 mm.
 
Así es el posadero... y así queda con su moradora. Que como es habitual sigue manteniendo a los Primillas a raya. Nikon D600 y 300 mm.
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